A pesar de ser considerada una de las comunas más pobres de la zona, la Comuna Naranjos es un verdadero tesoro cultural y natural en la región de Santo Domingo de los Tsáchilas, Ecuador. La comunidad está luchando por implementar la Dirección de Educación Bilingüe para la Comunidad Tsáchila, mostrando un compromiso con la preservación de su identidad y patrimonio cultural.
Ubicada en un entorno ecológico que ofrece un ambiente sereno y vibrante, la Comuna Naranjos es un refugio donde se puede escuchar el canto de los pájaros mientras el viento mece las hojas de toquilla y plátano. A pesar de los desafíos económicos, la gente de esta comunidad continúa cultivando sus tierras, principalmente malanga, yuca y plátano, y criando ganado vacuno.
Lo más notable de la Comuna Naranjos es su rica expresión cultural. El shamanismo, una práctica ancestral de curación y conexión con lo sobrenatural, sigue siendo una parte importante de la vida cotidiana. Los "PONES" o chamanes Tsáchilas son reconocidos por su conocimiento de las hierbas medicinales y sus rituales que utilizan símbolos religiosos y elementos naturales.
La historia y las leyendas también forman parte del tejido cultural de esta comunidad. El grupo cultural Masara Mudú se encarga de preservar los secretos chamánicos del bosque primario que rodea la comuna. Además, las historias transmitidas oralmente a lo largo de generaciones revelan los orígenes y la resistencia de los Tsáchilas frente a la colonización y la evangelización.
A pesar de su aparente aislamiento, la Comuna Naranjos está abierta a los visitantes que desean explorar su belleza natural y sumergirse en su rica cultura. El camping y la fotografía son actividades populares para aquellos que desean experimentar la vida en esta comunidad y capturar la esencia de su entorno.
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